18 ago 2010

Pepe Eliaschev: análisis del discurso


El metalenguaje aséptico teñido de luminiscencias inasequibles es sólo murmurado por el extremado lustre sintónico de la materia abarcativa inserta en su entrañable concepción ígnea.

Nos es dado inquerir las fluctuaciones de tal llamada, apresurada e inmotivada, aplacada en sus formas pero no en su contenido, atisbo claro de una malformación innata que estructuró, malediciente, su desarrollo fugaz, mientras atlantes incólumnes disipan su mirada a la vera de un camino intransitado por el dolor.

Quizás todo sea pasajero, como la gota última, triste y malherida, de una imperfección perfecta, prístina y escondida, subyugada, inferida, incálida y atomizada. Aletargada.

El porvenir nos arrullará en su canto. La inmaculada validez de la dorada emancipación nos transportará a tiempos mejores, como de una infancia plena de amor maternal, uterina y eterna. Permanente. Como el crepúsculo de una mágica figuración simbólica.

No se confunda nuestro derrotero con el del valiente, el noble, perspicaz, que es aprehendido en su insípida humanidad desterrada y compungida. Todo es niebla. Todo lo ilumina la cetrina luz informe.

Alguna vez seremos capaces, y soñaremos. Y beberemos del viento de los héroes, magníficos y subyugantes, la acalorada instrospección que nos guiará hacia plácidas costas, donde el plañido suplicante de las olas y el viento, y el zucundún, nos provocarán sentimiento de plenitud insípida. Otoñales las reverberaciones en el lago sin fin.

Atisbos de firmamento. Universo implacable. Suciedad impertérrita, violácea, sutil. El horror. El tañido de las campanas, una mañana en un mundo mejor, apacible. Dentro de un eón. Las luces de neón. El filtro del café. De máquina. Con borra. Estrábica y amurallada en su solidez inconmensurable. Alucinando la inmediatez de lo fatal y lo solaz. Inconsciente de su fragor, falaz en sus anhelos y deseos. Si morir es amar y partir es un locuaz paralelo, la infinita adoración del tótem nos quebrará el espíritu, para poder emerger, inclementes y atónitos, al súmmum de la belleza inconcreta.

Sólo así. Y tal vez. O no. Pero para siempre.

7 pusieron huevos y comentaron:

musidora dijo...

a veces pienso que Pepe nos está chanceando a todos y que en realidad se ríe de nosotros como hacía ese tipo Sokal

en fin, la única columna suya que no me atreví a leer es una titulada "Pulsión anal"
no me dio el coraje, Ricky

El Repúblico Javier dijo...

Ni es Eliaschev, es Luis Almirante Brown.

El Repúblico Javier dijo...

ahí va! a este texto le falta un cierre al estilo "Acá tengo mi bufanda de carne" o "Yo quiero esa raba con peluca".
Le haría honor a los textos de Pepe

Matías dijo...

Jajaja te pasaste. Igual mostraste mucha más sensibilidad y capacidad poética que el petiso ese eh.

Roca genocida dijo...

facho gorila y cipayo, todo junto ese hijo de no se quien!

Natalia dijo...

este hace ver a James Joyce como un africano iletrado

es uno de esos genios que no han podido ser entendidos, nuestros nietos entenderán la grositud de este hombre gracias a sus cerebros más grandes

je je je je je

es increíble lo fantasioso y vanidoso que es este tipo para escribir, la Argentina se le habrá quedado pequeña según él

en fin Richie, de qué nos asombramos? si parece ser que para escribir algo o ser periodista en este país no se necesita nada más que un estómago de hierro para chuparle las bolas a los MagneTos del mundo :o

A.C.Sanín dijo...

Impecable. Cuando al Pepe se le inflama la verba es de temer. Te regalo este “remate” de una de sus notas: “El país se repite y atrasa, y todo parece ser, por ahora, la repetición de todo.” ¿Qué tul? Un abrazo.

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