Un gran polvaderal levantó en la blogósfera política la
nota dominical de
Horacio Verbitsky que da cuenta de las aspiraciones presidenciales del gobernador de la
PBA,
Daniel Scioli.
Pude leer posteos y comentarios de todo tenor y calibre al respecto. Y cuando digo calibre me refiero al de la munición con la que le disparan al ex motonauta. Podría decir, casi dos días después, que las opiniones están divididas. Los peronistas consideran la posibilidad de Scioli Presidente. Los amigos nac&pop lo ven como un
Macri disfrazado. No creo que ninguna de las dos vertientes de opinión esté equivocada. Lo mío puede parecer un
cobismo/alfonsinismo pero aguantenmén (sic).
No es nueva la posibilidad. Scioli es un candidato
natural del espacio.
Abel Fernández lo explica
aquí mejor que nadie. Recordaba además que ya el
Ing. Sbariggi había tirado su nombre al ruedo en febrero de este año. Creo que a fines del año pasado o a principios de éste la candidatura de Scioli hubiera sido menos resistida que hoy: Néstor y Cristina tenían la imagen por el piso y un Scioli
"medidor" podía ser néctar y no el agua edulcorada que ahora parece. En estos días tanto NK como CFK
"miden", así que la tolerancia para
"tragar sapos" es mucho menor; pero no eran pocos los que -post
28J- lamentaban que Scioli se hubiera
quemado siendo el segundo de una lista perdedora.
Vas a ver el cachetazo que te doy. Acá el único Loco soy yo...Entonces esta
operación que Verbitsky lanza al ruedo (el comentarista
Udi la sintetizó de manera magistral
en este post del amigo Jarma) nos lleva a elaborar un par de cuestionamientos. El primero referido a los límites del apoyo. ¿Qué estamos dispuestos a resignar y qué no de este proyecto nacional y popular? ¿Cuál es la base de lo no transable? ¿Nada es transable?
Antes de continuar creo que hace falta aclarar que estoy convencido de que falta todavía para discutir candidaturas. Scioli será un contendiente -seguramente- pero nada asegura que sea el candidato. Todo lo que te sirva para bajar la ansiedad pre electoral es bueno.
Otra pregunta, entonces: ¿es mejor perder con un
Kirchner o ganar con Scioli? Es cierto que tampoco nada asegura ganar con el marido de la Rabollini. Lo pongamos de otra manera: ¿es mejor que
Ricardito Alfonsín sea el Presidente, con
Sanz como hombre fuerte del gobierno (Jefe de Gabinete) y el Ministerio de Economía entregado nuevamente a las Corporaciones?
Para muestra un botón: hace exactamente un año Alfonsín Jr. y el ex bañero de Lomas
se juntaron en Córdoba y dijeron:
...que a lo que aspiran es a que haya "un plan estratégico" a 20 años que ejecute cualquiera que llegue al gobierno a partir de 2011.
¿Cuánto se parece ese plan estratégico a la
Propuesta Patrótica que firmaron el mismo Duhalde y
Terragno en
Clarín? ¿Y cuánto al pliego de condiciones de
Escribano para Kirchner? ¿Cuánto demoraría Escribano en
entregarle ese pliego al republicano Presidente y cuánto demoraría éste en decir que sí a todo?
Lo mismo puede aplicarse a Macri,
Solá,
Carrió o
Fernando Solanas. O a
Reutemann. ¿Se puede aplicar a Scioli?
Empecemos a responder algunas de estas preguntas. Podrán ustedes, amables lectores, coincidir o no, pero los que alguna virtud le encuentran al gobernador de la PBA rescatan su
lealtad a Néstor y
Cristina. Bárbaro. Ahora es leal a Kirchner. Nunca rompió. Genial. Pero una vez que la mano que estampe la firma sea la suya no hay lealtad a nadie más que a sí mismo. Y ahí se nos presenta otro interrogante: ¿tiene Scioli alguna idea propia a la que él pueda ser leal? ¿Qué piensa Scioli de los grandes temas? ¿Piensa algo o es pensado a través de encuestas que se le hacen a gente que a su vez
es pensada a través del dispositivo mediático?
Muchos que apoyamos a este proyecto queremos en la Presidencia a un tipo como Kirchner, que bien asumió dijo que no había llegado a la Casa Rosada para dejar sus ideales afuera. O como Cristina, que dijo que no iba a ser gendarme de la rentabilidad empresarial. ¿Puede Scioli decir algo parecido? ¿Puede Scioli decir que va a respetar y honrar todos los derechos que se ganaron durante estos años de tener un Presidente con K en la Rosada? ¿Puede Scioli decir que va a llevar adelante una profundización de este modelo o sólo puede garantizar no retroceder? Porque, como bien sabemos, no avanzar es también una manera de retroceder.
La prensa lo atacó desde el principio mismo de su mandato...Hablando de retrocesos, el amigo
Manuel dijo al respecto:
El punto de retroceso, y ahí coincido con muchos cumpas, no va en lo que pueda hacer o no el goberna, sino más bien que para una gran porción de la sociedad un cuadro político es menos atractivo que un ex-deportista que construyó su carrera política en base a la lealtad y que pocas veces buscó la confrontación
Es inevitable pensar que, de ser Scioli el candidato, se trataría de una derrota cultural para esto que conocemos como kirchnerismo. Y un triunfo para todos aquellos que criticaron estos años al gobierno por las
formas y nunca por el
fondo. Puede que ahí resida nuestra mayor resistencia a Scioli: sabemos que el clima de
"crispación" es una consecuencia de estar afectando intereses poderosos y no queremos un clima de calma chicha porque significaría capitular frente a esos Poderes Fácticos.
Si finalmente Scioli es el candidato -ya sea por consenso o a través de internas- no se trataría -y no nos equivoquemos aquí- de una traición o abandono de Néstor y Cristina al proyecto. Se trataría de nada menos que peronismo puro, porque si el año que viene el candidato no lleva una K en su apellido no será responsabilidad de NK o CFK, sino del conjunto de la ciudadanía, del pueblo, que estaría diciendo que prefiere un clima menos
crispado, aunque eso signifique que quien ocupe la Primera Magistratura pelee menos por ellos.
Es época de vacas gordas. La sociedad puede darse ciertos lujos, aunque luego lloren por la leche derramada.
Creo que queda claro para el que haya llegado hasta acá que prefiero mil veces un candidato con K -y si es Cristina mejor- pero votaría por Scioli. No me trago la tesis que dice que es preferible perder con -pongámosle- Macri para luego, desde el llano, volver. Nada lo asegura. Menos aún si pensamos que, de perder la elección un K, finalmente se daría dentro del peronismo ese movimiento -que no ocurrió luego del 28J- que lleva a los dirigentes a abandonar al candidato perdedor para sumarse a las filas de alguna figura en ascenso que les permita, luego, acercarse nuevamente al poder. Por eso de acompañar hasta la puerta del cementerio nomás.
* Actualización: un gran post respecto al tema
en lo de Aldo Jarma.
Presten atención a lo que cita del comentarista
Horca:
“El debate central no es progresismo/peronismo. El debate es entre el peronismo territorial y el peronismo sindical. Scioli no es un freno a las ínfulas progresistas alimentadas por el kirchnerismo: Scioli es un freno a Moyano. Es el intento por mantener al peronismo libre de la insidiosa influencia de los trabajadores organizados. Acá todos se la pasan hablando de la identidad, las canciones y los recuerdos, cuando el problema es que hay una parte del peronismo dispuesta a venderse como en los 90, como "aparato territorial de contención", con una CGT muerta, mientras que hay otro sector que quiere darle a los sindicatos la representación histórica que siempre tuvieron y que perdieron en los dorados 90. Una identidad peronista sin sindicatos fuertísimos, sin paritarias obligatorias, sin Moyano, es una trampa inventada por Menem que sirvió para regalarle el peronismo a la Ucedé. La idea de que "el verdadero peronismo son los intendentes" es una mentira típica de La Nación y repetida por Lanata, que por otro lado es funcional al objetivo de siempre, que es silenciar a los sindicatos, que en definitiva son la verdadera creación política de Perón. El escándalo es Moyano al frente del PJ bonaerense, y Scioli es la respuesta de los intendentes formateados en el menemismo”