11 jul 2010

Matrimonio gay y los nuevos Cruzados

Esta semana se define en el Senado la suerte de la modificación del Código Civil propuesta desde Diputados para permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo. Del matrimonio gay o, según algunas pintadas que pude observar -arte rupestre, con perdón de los trogloditas-, del putimonio.

Si, si. Si lo aprueban después todos nos vamos a casar con nuestros perros, gatos y loros. No va a estar permitido el matrimonio entre hombre y víbora porque sería -como dice el chiste- como usar forro para coger y la Iglesia también está en contra de la protección contra el SIDA, embarazos no deseados y demás infecciones de transmisión sexual.


Seguramente eran muchos los que querían que la Presidenta escuchara el 9 de julio y de boca de Monseñor Villalba los argumentos medievales con los que la jerarquía eclesiástica se opone al proyecto, en un intento desesperado de conservar su poder de veto y de continuar siendo un faro moral para sus feligreses quienes, cada vez en mayor medida, ven a la institución anquilosada y divorciada -si- de la realidad.

Porque pretender que quienes asisten a misa los domingos no tienen sexo antes del matrimonio, no usan anticonceptivos, preservativos y no se divorcian es negar la realidad. Como lo es pensar que porque ellos se opongan las parejas homosexuales no van a convivir, adoptar niños y criarlos con tanto amor como lo podrías hacer vos que leés estas líneas o yo que las escribo.

"...no hay otra forma de ser humano que varón y mujer..." dijo Eduardo Martín, obispo de Río Cuarto, Córdoba. Y ninguno de los feligreses le quemó la Iglesia. Bueno, está bien; las hogueras siempre fueron prendidas por ellos y no al revés, pero mínimo ameritaba levantarse, gritarle algo tipo "¡La tenés adentro, Eduardo!" y marcharse. Son pesadas las puertas pero se podía intentar un portazo quizás. También la tiene adentro La Gaceta que tituló su nota con una frase que merece -mínimo- que cada uno de los países firmantes del Pacto de San José de Costa Rica mande un representante para decirle lo mismo al editor que la autorizó.

Carlos Abrehu, el secretario general de redacción del Gran Diario Tucumano, ensayó hoy una curiosa aritmética: serían las críticas de Bergoglio a los "desaguisados institucionales de los K" los que estarían llevando al "ex presidente" a utilizar el proyecto del matrimonio gay como una herramienta para desgastar a la Iglesia y al Cardenal. Sería eso -y no otorgarle a muchos los derechos que inherentemente les corresponden- lo que motiva el apoyo oficial a la iniciativa, según el analista. Y es que todo sirve para desgastar a un Gobierno que siempre se preocupó por los derechos de la sociedad toda y no únicamente de los de una minoría privilegiada. Víctimas de la represión durante la Dictadura, comunidades indígenas, organizaciones sociales, jubilados, todos sectores siempre postergados, encontraron un interlocutor en este Estado Nacional.
También en la misma nota Abrehu dice que Luis Villalba "profundiza" mientras la Presidenta "se despacha".

Este proyecto no "pone a los argentinos al borde de una nueva división", como agita Grimaldi también desde La Gaceta y DyN con esa terminología tan popular durante épocas oscuras de nuestra Historia.

Negar al otro, al considerado diferente, negarle su misma humanidad, es lo que justificó siempre los más horrorosos y terribles actos criminales de la Humanidad. Así El Otro fueron "las brujas", "los judíos", "los negros" y ahora la comunidad homosexual.

Si en el Senado se aprueba finalmente el proyecto todos los que consideramos que la dignidad humana no puede ser otorgada como un beneplácito sino que se trata de un derecho humano, festejaremos. Si, por el contrario, triunfa la visión de estos nuevos Cruzados en Guerra Santa contra los infieles, aún queda la Corte Suprema de Justicia, que debe fallar sobre la constitucionalidad de los artículos 172 y 188 del Código Civil.

3 pusieron huevos y comentaron:

ram dijo...

Gracias, por tomarse el (mal) laburo de leer el pasquín gacetero, eso sí, no lo haga muy seguido que da úlcera, caspa y varicela.
No voy a abundar en expresiones favorables a que toda la gente tenga todos los mismos derechos. A estas alturas aburriría.
Claro, los desvaríos de los sotanudos medievales serían graciosos si no fueran asquerosos, pero tienen un lado positivo.
Ya viene siendo hora de que se ponga en claro que hablamos de los derechos que reconoce un estado laico, para todos sus habitantes y no el selecto grupo de fieles supersticiosos, reaccionarios e hipócritas que siguen a estos tipos.
Llegaron a la desmesura de hablar de una "guerra a dios" cuando son los primeros en saber que mienten, bueno, ya que están en guerra (y con el estado) resulta medio tonto que sea el estado quien mantenga a estos parásitos - perdón, "dignatarios y burócratas celestiales". No digo meterlos en cana, ni quemarlos en la hoguera como ellos gustosos nos hubieran quemado a los herejes como este servidor. No, simplemente cortarles el laaaaaargo chorro de guita con que el estado los subsidia, los mantiene, los exime de impuestos. Además, ¿no les da un poquito de vergüenza ser mantenidos por el estado "diabólico"? ¿en qué evangelio figura que es sagrado llenarlos de guita?. En ninguno, no?
Alguno de ellos, con un chamuyo más democrático, pide un plebiscito sobre el matrimonio igualitario. Ok., se les puede aceptar la apuesta pero con una condición; otro plebiscito para decidir si se le retiran (o no)los subsidios y aportes fiscales (sueldos incluídos de todos esos "generales" con sotana). A ver que tal les va...y a no lloriquear si los luciferes somos muchos (o cuanto demoran en irse al mazo - ya sabemos que dos billetes tiran más que una yunta de bueyes).
Un buen slogan de campaña sería que la plata tirada en sostener a autoproclamados "enemigos", hace más falta para arrimar el 82% a los jubilados... imagínese, elegir entre que el abuelo renueve la dentadura o el empilche de don bergoglio y asciados - elección dificil, che.

nilda dijo...

mi viejo piensa como esos hijos de puta. Tiene casi 80 años y hoy al mediodia me le hubiera tirado a la yugular.

ignacio dijo...

Muy bueno el comentario de ram. A la iglesia se le escapa la tortuga hasta en querer morder la mano que le da de comer. Tamaña desconsideración sólo se explica en la perversión mental y la inercia historica de sentirse poseedores de derechos divinos. Que una casta auto-sugestionada se arroge tamaños privilegios por encima del conjunto, también habla muy mal de la sociedad que la mantiene y apaña en sus delito, por aquello de la culpa no es del chancho.

Tu e-mail aqui:

by FeedBurner