Se ha cometido una terrible injusticia.
El ciclo de Diego Armando Maradona al frente del Seleccionado fue (duele el tiempo pasado) el más corto en la era moderna del fútbol argentino. Un extraterrestre que aterrizara hoy en la Tierra podría pensar que lo de Diego, como DT de la Selección, fue un desastre. Nada más alejado de la realidad. Basta ver el cuadro a continuación para entender un par de cosas:
El ciclo de Maradona fue el que más puntos porcentuales cosechó, aún a pesar de haber sido el más corto y de haber recibido la Selección en las condiciones lamentables en que se encontraba.
Diego no dirigió ninguna Copa América, Copa de las Confederaciones ni tampoco Olimpíadas.
Julio Grondona y el Comité Ejecutivo de la AFA se equivocaron desde el pelo hasta la punta de los pies. Es el técnico el que elige a sus colaboradores. Esto se sabía en Viamonte 1366. Sabían que si intentaban condicionar la conformación del cuerpo técnico de la Selección, Diego Armando Maradona -como le corresponde a cualquier entrenador de la Selección, haya sido o no el mejor jugador de todos los tiempos- no lo toleraría. La actitud de la AFA, entonces, es una actitud cobarde y pusilánime. Desde Grondona hasta el último de los dirigentes demostraron una carencia absoluta de grandeza.
No vaya a ser cosa que lo tengan que ir a buscar de nuevo, muchachos.
PD: ni Bianchi, ni Díaz, ni Russo. Menos Batista. Américo Rubén Gallego.
5 pusieron huevos y comentaron:
Creo que mientras no cambie la cabeza de la AFA vendra un fracaso tras otro del futbol argentino , esta gobierno debio haber apretado para forzar la caida de Grondona , salvo de casualidad y gracias a D10S o solo cuando contrataron casi de casualidad a Pekerman nos dieron satisfacciones reales
Natalia: si, faltan laterales, faltan esos mediocampistas que hagan la diferencia en serio (por eso tantas esperanzas depositadas en Di María y quizás -sólo quizás- por eso Messi haya terminado jugando de enganche).
Javier: tantos quisieron sacarlo a Grondona...
No nos ocupemos, Richard, de estadísticas ni de nombres propios. El problema es más profundo. Diego, sí, fue un chivo expiatorio. A cualquier otro le irá igual, le hubiese ido igual en Sudáfrica 2010. Por eso, más allá de defenderlo del componente asquerosamente snob que tiene mucha de la crítica que se le formula, y de no sumarme al "peguenle todos a", no quiero centrarme tanto en su defensa. Mi vínculo, el tuyo, el de la mayoría con él, es indisoluble, nadie lo va a poder quebrar. Me preocupa que ya se esté pensando en un reemplazante, y de todos modos, acá sigue sin haber un 4 ni un jugador respetable de más de metro ochenta y cinco.
Es injusto, estuvo hecho de mala manera, nos faltan jugadores en varios -yo díría demasiados- puestos. Son muchas las cosas ciertas, hete aquí con la gravedad del problema.
Pablo: si hay que armar de nuevo el equipo (un nuevo técnico seguró empezaría un nuevo proceso), hay que armarlo de atrás para adelante.
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