Nunca odié tanto a una pelota en mi vida.
Se que la tengo con la Jabulani del recontra tujes esa. Sabrán disculpar. Y si no, cómprense una y vayan a patearla un rato; diez a uno a que 7 de cada 10 van a venir a darme la razón: es una pelota de voley camuflada. Jabulani: ¡si tenés pelotas me lo vas a reconocer! ¡Preferís a Milinkovic antes que a Messi! ¡Trola!
Bueno, para que se entienda voy a contar la historia de la pelota que más quise -música ambiental: cualquier cosa tocada por Richard Clayderman. Si fueron capaces de llorar cuando Rachel y Ross se besaron no me van a fallar ahora, ¿eh?-. Los recuerdos son algo borrosos, así que no estoy seguro si lo viví, lo soñe o lo vi en alguna película de sábado a la siesta. Para el caso es lo mismo.
Futbolísticamente hablando yo no fui un chico precoz. Mis dotes fueron reconocidas a partir de los 12, 13 años. Cualquiera sabe que a esa edad es difícil que se destape algún mostro del balompié. Tampoco me ocurrió a mi, pero mas o menos a esa edad dejaron de ponerme en la defensa para empezar a jugar de volante creativo (un DT me puso una vez de 9... ¡de 9! ¡Medio tiempo duró eso!).
Bueno, tiempo antes de salir del "closet futbolístico" había estado completando un álbum de figuritas. La palma de la mano la tenía hecha un huevo frito de tanto "pri-compon-segui" -y no quiero ni pensar que la guita que gasté en figus la podría haber utilizado para comprarme el premio mucho antes. Uno, cuando chico, es fundamentalmente un pelotudo. Luego crece y se perfecciona por medio de la práctica para llegar a ser un pelotudo grande. Lleva tiempo-.
Para no cansarme: completé el álbum, durante unos días dudé entre cambiarlo por el premio o conservarlo -como trofeo a mi sacrificio-, finalmente fui a cambiarlo y me entregaron la pelota más linda que vi en mi vida. Y de cuero, ¿eh?, de ese tipo rugoso al tacto, nada que ver con las actuales, que parecen haber sido traídas del futuro por Terminator, para señalarnos la grave equivocación que estamos cometiendo al tecnificar cada vez más a la gloriosa Nº5.
Era una imitación de la Telstar (México '70), de pentágonos blancos y negros y no quería que nadie se le sentara encima para no ovalarla. Le pasaba grasa de chancho cada vez que terminábamos un partido. Doctor, creo que ahí se manifestó por primera vez mi TOC, sólo que en ese momento pensaba que era un tipo cuidadoso y no sólo un neurótico.
Con esa pelota practiqué y practiqué. Jugaba sólo, bajo la lluvia -ningún propósito romántico en esa sentencia: fue así y había chicas mirando, claro-. Gracias a esa pelota me recibí de 10 mas o menos malo. O de 8 interesante. O de buen 5 con manejo y visión. ¡A la mierda! ¡Parece que a este post lo estoy escribiendo yo! :P
Y se terminó el flash-back.
Creo que con la Jabulani, la FIFA, en su afán de convertir al fútbol cada vez más en un espectáculo, se pasó y mal. Le erró fiero al tiro. Claro que la idea es que hayan más goles, pero no debe ser a costa de afear el juego. La FIFA trata de privilegiar un fin -el gol-, prescindiendo de los medios -el juego-.
Es como salir de vacaciones: hay a quienes les gustaría meterse en una máquina teletransportadora y aparecer mágicamente en San Clemente del Tuyó. O en Valeria del Mar o en Tilcara. Estamos, por otra parte, aquellos que disfrutamos de planificar el viaje, preparar el bolso, subirnos al cole o al auto y admirar el paisaje, conocer y luego, si, llegar a destino.
Quizás sea otro signo de estos tiempos televisivos: las repeticiones de los goles no vienen precedidas por la jugada que los elaboró. La FIFA piensa en sus telespectadores. Sobre todo en aquellos que de fúlbo no cazan una.
Si todavía no entienden por qué odio a la Jabulani miren un par de partidos. Vean todos los pases al pie; a jugadores casi parados. Observen como la mitad de los pelotazos terminan en saques laterales. Comparen la lentitud de los jugadores con la velocidad de la pelota. Piensen en esos pobres arqueros a los que les van a meter goles boludos. Está bien que cuando chicos eran los gorditos dueños de la pelota y seguramente eran medio garcas e hijitos de mamá, pero no lo piensen como una venganza del Destino. Creo que este Mundial va a ser record en bloopers de arqueros.
Bolivia: el MAS se institucionaliza
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En La Nación Trabajadora escribimos al respecto:
*«Tres ejes para interpretar el escenario preelectoral boliviano, tras las
definición de Luis Arce y David...
Hace 6 años

1 pusieron huevos y comentaron:
Ricardo: una pregunta, y me sumo !a Messi!, nada menos. Esta pelota no favorece a los arqueros pero tampoco a los delanteros. ¿Entonces? Tiro por la culata, me parece. Afea todo, y punto. Un abrazo.
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