
Vamos a llegar a 2011 luego de 8 años y pico de kircherismo y -aún mostrando que la contra, que se quiere vender como lo "nuevo en la política", es lo mismo viejo que se hacía en los '90- hay que considerar un cierto tipo de voto: el "ya tuvieron mucho tiempo, veamos que otra cosa hay...". Mi percepción es que no es despreciable. Una cosa es el votante politizado, que sigue proyectos e ideas, y otro muy distinto el votante duranbarbista que piensa que votar un candidato es parecido a elegir un nuevo celular: "¿A ver cuál me gusta más?". Ese voto fue importante el 28 de junio de 2009.
La Ciudad de Buenos Aires, meca de aquellos que creen que es la "metrópolis pensante" y lo único que hizo siempre fue votar según los titulares o al opositor de turno, votó en junio/09 a alguien que, lisa y llanamente, proponía la nada misma. Y el segundo hablaba de Ecología. En la provincia de Buenos Aires ganó alguien que proponía cambiar todo lo que nos hace mal por todo lo que nos hace bien y, para llevarlo adelante, tenía un plan. ¡Hasta los espejitos de colores de Colón tenían más valor!
Anteayer, acá en Tucumán, la senadora Beatriz Alperovich decía que el oficialismo no tiene que prometer nada, sólo debe mostrar todo lo que se hizo. Y eso puede aplicarse acá: en la provincia se hizo mucho en estos años y el contraste con las anteriores administraciones es clarísimo. Las obras que se hicieron cubrieron vacíos. Donde antes había barro hoy hay pavimento, donde antes habían pozos sépticos hoy hay cloacas y agua potable. Luz. CAPS. Gas.
¡Bárbaro! Excepto la tilingada del centro, a Alperovich lo vota todo el resto.
Pero en una campaña nacional hay que apelar a los sueños.
Pilar Sordo, psicóloga chilena y gran conferencista, dice que las mujeres recurren en gran medida al "pensamiento mágico". Y que a ese pensamiento mágico apelan las empresas para vender cremas antiarrugas (que van a remover el 58,4% de las arrugas), maquinitas de depilar indoloras (cualquier mujer sabe que no existen pero igual corren a comprar la última que salió) y electrodos para levantar los glúteos, afinar la cintura, curar el mal de Parkinson, el acné, el mal de ojo y cocinar gualichos fantásticos que van a asegurar que su hombre se quede para siempre con ellas.
José Abadi, médico psiquiatra y psicoanalista argentino, decía en 2007:
...somos una sociedad que se encuentra atrapada en el pensamiento mágico (...) vivimos prisioneros de la ilusión, pero esa ilusión no se sostiene y nos conduce a una tristeza paralizante o al autocastigo (...) Esto pone en marcha una enorme desvalorización, que contribuye a lo que yo creo que es uno de los síntomas perniciosos de las clases medias urbanas: la envidia. La envidia consiste no en ambicionar lo que otro tiene y me gusta, sino en que el otro no tenga lo que a mí me falta...
El pensamiento mágico utiliza el razonamiento causal (causa - efecto) pero de manera no científica. Ejemplo: "Italia y Brasil fueron campeones luego de 24 años. Entonces ahora es el turno de Argentina". Y esto es porque el pensamiento lógico, que se contrapone al mágico, no ha logrado dar respuestas satisfactorias a todas las inquietudes de la persona. Así, recurre a percepciones psíquicas subjetivas que valorizan los procesos emotivos como respuesta para evitar la angustia de lo inexplicable.
Es por eso que todavía usamos adjetivos como "milagroso", "fantástico" o "divino" frente a hechos que nuestra racionalidad científica no puede resolver.
El kirchnerismo, en cambio, es tributario de las realidades concretas. Se lleva mal con los sueños y las promesas. Van y hacen. Y vos te enterás cuando ya está cocinado. Y eso posiblemente sea bueno para la gestión, pero no tanto para ganar una elección. Cristina, en 2005, encarnaba el sueño de derrotar al aparato duhaldista. ¿Qué horizonte prometió Kirchner en junio del año pasado? Ninguno, sólo "Nosotros hacemos". Apeló a la racionalidad científica, comprobable.
Decía al principio que la lógica mediática oficialista es mostrar lo realizado. Digo mediática porque en los hechos, lo que prometió en 2007, Cristina lo viene cumpliendo: tarifas sociales, obra pública, reforma política, municipalización, defensa del trabajo, etc., pero sin venderlo como sueños que se van cumpliendo sino como deudas que se van pagando.
No hay que tenerle miedo a prometer. No nos equipara con cualquier opositor. Ya sabemos que lo que ellos prometen tiene tanto valor como las promesas de amor eterno de un adolescente que quiere dejar de ser virgen. En cambio el oficialismo puede mostrar que mucho de lo prometido se cumplió.
Hay que revalorizar los sueños. La alegría de esta Fiesta del Bicentenario que pasó muestra que la gente tiene esperanza en el futuro. Hay que tocar esa fibra íntima que se deja seducir por la sinrazón. Sueños, esperanza, futuro, los niños, la Historia, magia, qué se yo. Con mostrar lo que se hizo no va a alcanzar.
1 pusieron huevos y comentaron:
chela: no digo que no haya que mostrar lo logrado. ¡Claro que hay que hacerlo! Y el oficialismo lo viene haciendo con las herramientas que tiene: el Fútbol Para Todos entre ellas.
Pero creo que ese no debe ser el eje sino mostrar un camino, un horizonte.
Con 8 años a cuestas no podés seguir mostrando desde donde venimos y que se hizo, sino más bien decir algo así como "haciendo esto, ¡hacia allá vamos!". O algo así.
Si ese llega a ser el slogan me lleno de oro. :P
¡Un beso!
Javier: ojalá. Si ponen en marcha un proyecto así las perspectivas económicas se van a las nubes.
Hace poco leía (no recuerdo donde, un comentario en AP, creo) que las elecciones se van a definir de acuerdo a la economía y a las espectativas de cambio.
Creo que si el kirchnerismo (el peronismo) puede vender el cambio como una superación de lo actual, no habría con que darle.
Un abrazo.
Il Capo: muchas gracias.
Esa es la idea. De sueños vive también la gente, ¿no?
¿Qué prometió Obama en EE.UU.? "Change we can belive in". Y no me refiero sólo a la elección que le gana a McBein (jeje) sino fundamentalmente a las primarias que le gana a Hillary Clinton, que si bien representaba un cambio con respecto a W., también era una promesa implícita de "clintonismo".
Saludos.
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